11 enero 2008

Crónica de la Copa: MALLORCA-MADRID

No voy con mucha ilusión; no deja de ser un partido de Copa, aunque esta sea de Su Majestad el Rey, figura que ha subido muchos enteros en los últimos tiempos. Bueno, veamos el aspecto positivo, no hace frío, puede que ganemos y hasta por goleada, me acompaña ella, la del “Madriz” (con jersey rojo) pero todo se tuerce, acabo de oir que le ha pedido una sudadera blanca a nuestro primogénito mallorquinista: son ganas de fastidiar, vuelvo a pensar que sería mejor quedarse a ver la tele, no, no el partido por IB3, mejor, aprovechando su ausencia, una de vaqueros como Dios manda. Son y veinte y tenemos que irnos; que nadie le diga nada pero la sudadera es beige y le va “jrande” (je,je).

A lo que vamos, noche desapacible por la niebla y llovizna, aunque el Humiclima marcaba 44% de humedad y 15ºC. De camino a nuestros asientos nos encontramos con ilustres y poco habituales espectadores, la cara y la cruz, Carlos (del Barça), flanqueado por su amado suegro Pierluigi y Escu (del “Madriz”).

Alineación inicial prevista, dando entrada a los menos habituales y el sentimiento general es de que se tira la Copa (¡que videncia la nuestra!) para centrarse en una Liga que cada vez se nos complica más. Asusta la tripleta Héctor-Ballesteros-Ramis con Robinho entrando por ahí.

En el minuto 13, el solleric Tuni, nos da una pista de lo que será el partido, realiza una magnífica jugada que acaba con un lanzamiento a las nubes de Óscar Trejo. A ello le sigue una bonita triangulación entre Héctor y Trejo con disparo de éste que casi se cuela. Realmente fueron unos minutos de zozobra blanca ya que en los siguientes tres minutos primero Víctor, luego Borja Valero y por último Varela no estuvieron lejos de conseguir perforar la meta madridista por primera vez.

Minuto 22, buena jugada de Tuni que fuerza corner, se bota el mismo y tras un leve toque le llega el balón a Trejo y GOOOOOOOOOOOOL, GOOOOOOOOOOOOOL, GOOOOOOOOOOOL, suena Moulin Rouge, el Can-Can, el Ono Estadi de Son Moix se viene abajo y cuando todavía no nos habíamos sentado (poco dura la alegría en casa del pobre), segunda aproximación de los madridistas que culmina Higuaín con un magnífico zapatazo.

Pero el partido pintaba emocionante y en el minuto 27 se pide penalti por entrada del meta Darek, perdón Dudek, sobre Trejo y he de reconocer que aparte de los madridistas, el único que no lo vió muy claro fui yo; PERO ERA PENALTI, ¡arbitrucho, pelambreras, “chul.lo”!; como consecuencia, unos minutos después se tiene que retirar el argentino para que entre Arango.

Otro posible penalti en el minuto 42, seguido de un grito cuasi-unánime de la grada: “que malo eres, arbitro que malo es”, y llegamos al final de la primera parte.

Bocadillo vegetal merveilleux en el descanso y se reanuda el encuentro que tenía que seguir vivo por lo que a los cuatro minutos grito ¡tira, tira, tira! y Arangol lo hace y, ¿qué pasó?, sí, eso, GOOOOOOOOOOOOOOL del Mallorca, y GOOOOOOOOOOOL, GOOOOOOOOOOOOL, GOOOOOOOOOOOOL.

Schuster echa el resto, salen un inoperante Raúl y un apagado Sneijder y entran Saviola y Balboa (que al poco tiempo caería lesionado y sería sustituido por Drenthe).
Pareció que los cambios habían surgido su efecto porque en el min. 22 se produce una de las mejores jugadas de los visitantes que concluye con un remate a bocajarro del Conejo Saviola que para Moyá con los pies cuando ya se lloraba gol.

Acto seguido, entra Jonás y sale Tuni y sin solución de continuidad Pepe se come un largo centro desde la derecha para que Arangol conecte un voleón impresionante que despeja acertadamente Dudek. Unos minutos más tarde, Guti saca una falta con mucha intención y cuando parecía que el esférico se iba a alojar irremisiblemente en el fondo de las mallas mallorquinistas, Moyá saca una manopla providencial. Son los mejores minutos de los de la Castellana y el partido parece mucho más abierto, pero poco a poco y hasta el final del mismo, todo vuelve a la normalidad.

En definitiva, más por la actitud que por la alineación, parecía que era el Madrid el que tiraba la Copa del Rey y si no hubiese sido por el árbitro y por no tener algo más de puntería, el resultado podría haber sido más abultado. En fin, la semana que viene el segundo y último capítulo en Madrid y ¿quién sabe?... a lo mejor… oye tú, vamos a intentarlo y ¡¡¡aporellosoee!!!


Llama la atención:
- Que en un sprint, Ramis superase holgadamente a Robinho.
- Los piscinazos de Higuaín.
- La cantidad de invitaciones que pululaban.
- Que antes de comenzar el encuentro tuviésemos que escuchar casi toda la banda sonora de Ben Hur.
- Las múltiples ausencias: Jaume, Andreu, Aía…


El buen partido merece un corto comentario individualizado sobre los barralets:
Moyá: soberbio.
Héctor: muy bien, Robinho no tocó bola.
Ballesteros: bastante bien.
Ramis: de menos a más; lástima de los errores iniciales.
Fdo. Navarro: inconmensurable.
Basinas: con altibajos, pero muy serio.
Borja Valero: brillante.
Varela: bien.
Tuni: partidazo, si jugase habitualmente así sería un crack.
Trejo: lucha, la busca y metió gol: muy bien.
Víctor: trabajo oscuro, más efectivo que vistoso.

Arango: buen encuentro y gol.
Ibagaza: gotas de clase.
Jonás: discreto pero, como siempre, luchador.


Matices políticos y urbanitas:
- Me alegro mucho de las últimas gestiones policiales y la captura de etarras, a pesar de este gobierno; ¿se imaginan que Zapatero, Rubalcaba, Fdez.de la Vega, etc. hubiesen mantenido esta política desde el principio y no nos hubiese estado mintiendo, no hubiesen estado negociando, no hubiesen hecho el “parvo”, no hubiese ninguneado a las Víctimas del Terrorismo?

-08:55, entrada a un col.legi en una estrecha calle con cientos de niños cruzando y coches mal aparcados, atascados, etc.; un policía municipal, presto y dispuesto: ¡a multar a un coche aparcado en la zona de motos!; es cierto, no debía estar aparcado ahí pero casi seguro que era para dejar a los niños y mejor hubiese hecho el guardia urbano tratando de ordenar el tráfico y de velar por la seguridad de los niños: ¡país!.

Hasta el domingo, que vuelve lo importante.

Besos y abrazos,

Enrique



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