26 enero 2019

Bipolaridad

Hoy no escribo una previa sino lo que me dicta mi corazón mallorquinista. Hace tiempo que me viene rondando la idea pero este pasado fin de semana acabó mi paciencia. Una parte del mallorquinismo que no me atrevo a cuantificar pasa del mayor optimismo a decir que no valemos nada. Depende de que ganemos al Depor o perdamos en Almería o Pamplona. Creo que no se vive la realidad. Somos un equipo recién ascendido que lo único extraordinario que ha hecho es la primera vuelta, algo que parece ser lo que persigue nuestro entrenador. Basta compararnos con los otros recién ascendidos para darnos cuenta. No tenemos equipo para mayores empresas pues el rendimiento hasta ahora ha sido superlativo. Y lo que si puede ocurrir es que nos acerquemos a la clasificación de los recién ascendidos porque no creo que hagamos una segunda vuelta tan buena, igual que ocurrió el año pasado. Si a todo esto le añadimos que debido a la retirada del Reus, si se confirma, la puntuación para la salvación aumentará en dos o tres puntos puesto que a todos los equipos les darán los tres puntos, hasta que no lleguemos a los 53-54 puntos no habrá tranquilidad.
Otra cosa sería llegar a la jornada 34 aproximadamente y encontrarnos virtualmente salvados y en una situación como la actual. Entonces si que se puede echar el resto, arriesgando más, para intentar acceder al play-off pero soñarlo o exigirlo ahora está fuera de nuestras posibilidades reales, por presupuesto, jugadores y muchos otros factores. A mí ya me cansa esta dualidad de ir a por el ascenso o ser un equipo vulgar. Todo lo contrario, disfrutemos de la temporada que estamos haciendo y no nos quejemos tanto que todo puede empeorar.
Para otro día dejo un pequeño balance de como veo al equipo y los cambios que se están produciendo.


2 comentarios:

Enrique Mas dijo...

Querido Profe, casi de acuerdo contigo al cien por cien, una sóla puntualización: algunos, es mi caso, nos sentimos algo (sólo algo) frustados cuando perdemos como lo hicimos en Almería y en Pamplona, mereciendo la derrota por haber sido peor sin serlo realmente... por lo demás, chapeau.

Es metge dijo...

Suscribo todo lo que has escrito punto por punto.
Gran reflexión.